Los movimientos telúricos, o sísmicos, son parte de la cotidianidad del territorio mexicano; no obstante, cada vez que se registra alguno, es motivo de sorpresa, de difusión y de réplicas en comentarios, según la experiencia de quien lo haya vivido.
La mañana del viernes 2 de enero de 2026, cuando -podría decirse- que se retomó la actividad laboral, informativa y económica, por mencionar algunos rubros, se dio cuenta de una actividad sísmica con epicentro en el estado de Guerrero y que se reportó principalmente desde el centro del país, la Ciudad de México.
Los primeros reportes del sismo, de magnitud 6.5, según el Servicio Sismológico Nacional, SSN, quizá fueron los generados durante la rueda de prensa que da la presidenta de México Claudia Sheinbaum, desde Palacio Nacional. Ella lo percibió y lo anunció, al tiempo que comenzó a escucharse la alerta sísmica y comenzó la evacuación del lugar. Al cierre de esta nota, siguen difundiéndose las réplicas.
En Sonora, este viernes -con sabor a lunes- también se registró un sismo de magnitud 4.1 al suroeste de Puerto Peñasco. Así lo informó la Coordinación Estatal de Protección Civil, CEPC. El evento se registró a las 5:48 de la mañana.

La CEPC dio a conocer que el epicentro fue a 92 kilómetros al suroeste de Puerto Peñasco, al noroeste de Sonora. Protección Civil destacó que no tiene relación con el sismo reportado en Guerrero y que no hubo afectaciones a la población ni a la infraestructura.
Tampoco se registraron llamadas a la línea de emergencias 911 para hacer reportes relacionados con el sismo.
“Se trata de un sismo de baja a moderada magnitud, acorde con la actividad sísmica natural de la región noroeste del país. No se prevén impactos significativos”, señala el comunicado de Protección Civil estatal a la vez que invita a la población a mantenerse informados por los canales oficiales.





